La muerte de Danton de Georg Büchner - El mal de la juventud de Ferdinand Bruckner

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LA MUERTE DE DANTON 
de GEORG BUCHNER
EL MAL DE LA JUVENTUD 
de FERDINAND BRUKNER
FUTURO - Argentina - 1945 

Detalle: Al ejemplar le falta el carton del lomo, no tiene hojas sueltas

TAPA DURA

 

Sobre LA MUERTE DE DANTON 

“Ustedes nos dijeron que matásemos a los aristócratas, porque eran lobos. Lo hicimos, los colgamos de la farola. Nos dijeron que (el señor) Veto (Louis XVI) se comía nuestro pan, y lo matamos. Ustedes nos dijeron que los girondinos nos hacían pasar hambre, y los guillotinamos. Pero ustedes han despojado a todos los muertos. Nosotros, en cambio, continuamos descalzos, como en el pasado. Queremos arrancarles la piel de los muslos para hacernos calzones; queremos sacarles la grasa para que nuestra sopa tenga mejor sabor. ¡Muerte a todo aquel que no tenga huecos en su ropa! ¡Muerte a todos los que saben leer y escribir! ¡Muerte! ¡Muerte! ¡Muerte a quien emigra! Miren, ahí va un aristócrata: tiene un pañuelo. ¡A la guillotina!”
La escena tiene lugar en una calle de París, en 1794. La chusma enardecida está sedienta de sangre Es Georg Büchner (1813-1837) quien la recrea en su obra cumbre, “La muerte de Danton”, una pieza teatral (o más bien, según los alemanes, un “Buchdrama”, esto es, para ser leída más que para ser representada sobre la escena) que escribió a los 21 años y en cinco semanas, mientras se escondía en Estraburgo de la persecución de la policía. Büchner era un revolucionario, un conspirador político, adepto a las sociedades secretas.

 

Sobre EL MAL DE LA JUVENTUD 

El mal de la juventud de Ferdinand Bruckner es obra protagonizada por jóvenes. Una pensión de estudiantes y un conflicto amoroso da pie para la revisión de las ideas trasnochadas y la ponderación de las nuevas, nacidas del desencanto de la época: hundimiento de la Bolsa (1929), amenaza del autori­tarismo hitleriano y trastoque de los criterios morales y demás principios básicos de una sociedad que se des­compone. De ese desencanto partici­pan los estudiantes de aquella pen­sión: el amor prematrimonial se quie­bra y en sustitución aparece el lesbia­nismo; la infidelidad del noviazgo se descarría en un amor sado-masoquista incontrolado que obliga a la criada, cul­turalmente más débil, a robar y prostituirse por amor de ese señorito estu­diante; el trabajo, patrimonio exclusivo del hombre, deja paso a la pretensión de la mujer que no quiere, ni debe, ni necesita depender de él. Y, corroyendo el alma, la desesperación, fruto del miedo, del compromiso, de la inseguri­dad y de la soledad. En ese vaivén ines­table del ser humano, en lontananza, la tentadora hada del suicidio. Una ideo­logía feminista da el toque revoluciona­rio final.