Tentativas de Gabriel Celaya

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Tentativas 
por Gabriel Celaya
Adán Ediciones Maqués del Riscal - Madrid - 1946
Primera Edicion
IMPECABLE ESTADO
 
Palabras del autor:
El año 1934 planeé un libro -TENTATIVAS- que tardé once años en dar por terminado, y que publiqué en 1946. TENTATIVAS -un Bindulgsroman, como dicen los alemanes- pretendía ser una síntesis de las etapas por las que había ido pasando en mi formación juvenil.
Todas las demás obras que iba escribiendo (poemas, narraciones, teatro, ensayo) sólo eran para mí afluentes que debían desembarcar en TENTATIVAS. Quizá por eso nunca intenté publicar nada cuando era joven. TENTATIVAS era mi libro: El Libro (con mayúscula). No un libro de Memorias más o menos confesionales, desde luego; ni tampoco una novela ( la "novela-novela" estaba en descrédito allá por los años treinta). Lo que yo pretendía era resolver mis experiencias personales en figuras arquetípicas, y /trascendiendo el yo) crear mitos en los que mi vida accidental y una Metahistoria, que en realidad era para mí una Historia de la Cultura, se fundieran. Y a veces, tenía la impresión delirante de que ambas (filogenia y ontogenia) coincidían. Escribía entonces: "La persona hace el espíritu contra la naturaleza. Este quehacer es la vida del pneuma: la Historia. Somos animales históricos; en cada uno de nosotros está implícito no sólo nuestro pasado, sino el pasado entero de la humanidad. Tenemos una memoria histórica, y, por lo que pudiéramos llamar ley filogenética del espíritu (la ontogenia del hombre es la Historia de la humanidad), cada hombre revive todas las grandes épocas de la Cultura. Aun cuando no lo haga de un modo expreso y consciente, no por eso es menos cierto que su actuación más modesta presupone todos los logros del pasado histórico"-- "Cómo la Historia se hace en nosotros y cómo nosotros hacemos la Historia es nuestra aventura esencial. La historia de cada hombre es la Historia del Hombre. Lo que no es experiencia arquetípica es anécdota sin importancia. Y esto es lo más auténtico, aunque no lo más íntimo, porque lo más personal es lo sobreindividual."
 
En un principio, TENTATIVAS sólo constaba de cuatro fábulas: Las que, con muy pocas modificaciones, titulé en la edición definitiva: "Orfeo", "El Río", "El Jardín" y "Los Bárbaros". Pero con los años, el proyecto se fue complicando, y las cuatro fábulas primitivas se convirtieron en doce que dispuse triádicamente en cuatro ciclos: "Tentativas trágicas", "Tentativas románticas", "Tentativas lúdicas" y "Tentativas históricas". Cada uno de estos ciclos iba abierto por un planteamiento que rompía las síntesis de los precedentes ciclos.
 
TENTATIVAS se había convertido para mí en una obsesión, y creo que con el sistematismo que fui imponiéndole, estropeé el libro. Por eso, cuando la editorial Seix Barral me propuso su reedición (1972), indiqué que sería mejor reducir a seis las doce fábulas de la primera edición. Pero ellos optaron por dar una edición íntegra. Es indudable que si las circunstancias históricas en que me tocó vivir hubieran sido diferentes, TENTATIVAS no hubiera padecido la superfetación que ahora lamento. Sírvame pues de disculpa recordar cuales fueron ésas circunstancias: En 1939, al terminar la Guerra Española, todos los amigos-poetas mayores o menores que me habían acompañado en mi juventud habían desaparecido de mi horizonte. Y yo estaba en mi fábrica, más solo que nunca, y menos dispuesto que nunca a publicar, pues nada entendíadel clima intelectual-literario que entonces reinaba. ¿Qué podría hacer entonces sino encarnecerme en TENTATIVAS? Su idea esencial (el cultivo de una personalidad prototípica), normal en un adolescente, empezó a convertirse en lo que para un hombre de mi edad ya era una deformación intelectual, por no decir en una evasión o una elucubración gratuita. No traicionaba la idea de TENTATIVAS pero sí mi verdad y mi vida, cuando es ese libro escribía pragmáticamente:
 
"El espíritu es creador; el espíritu es libre. Si sólo fuéramos criaturas naturales estaríamos condicionados por nuestra psicofisiología, nuestras circunstancias y nuestro pasado, de un modo casi fatal. Pero podemos modificar todo esto, interpretándolo, no para falsearlo, sino para realizar en ello nuestro sentido. Esta es la transformación de la vida en Historia: La obra del espíritu. Ciertamente, estamos determinados por nuestro pasado y nada parece más insoslayable que el pasado. Sin embargo, podemos modificarlo. Ya el recordar no es meramente reproducir el pasado, sino crear con él una imagen más decisiva para nuestra conformación actual que los hechos brutos tal como ocurrieron. Tenemos siempre mala memoria, olvidamos unas cosas y deformamos otras, y esto quiere decir que la memoria es una función poética, creadora, que nos permite escapar al encadenamiento mecánico de causas y efectos. Inventamos nuestro pasado con vistas a un futuro y, de este modo, hacemos éste posible. Si no tuviéramos esa posibilidad, ¿qué esperanza nos quedaría? No seríamos más que la consecuencia de nuestro pasado y de nuestras circunstancias. No habría para nosotros verdadera libertad. Pero podemos transformarlo todo, hasta el pasado. No en tanto que es lo ya vivido (esto es imposible, naturalmente) pero sí en tanto que el pasado vive aún en nosotros germinalmente. El mundo del espíritu no es un mundo causal, como el de la naturaleza física, sino un mundo teleológico: Un mundo con fines que crea la realidad hacia atrás."
 
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"Sólo somos hombres, verdaderamente hombres, en tanto que vivimos inventándonos a nosotros mismo, realizando nuestro personaje o, mejor, nuestro personangel. Las TENTATIVAS no deben ser una obra que yo hago, sino la obra con que me hago yo. Este autoengendrarse del espíritu en la materia plástica de la vida será su tema y a la vez su resultado: Una perpetua transformación, la imposibilidad de todas las fórmulas. Porque el pneuma es soplo, aliento, y no existe sino en tanto que actúa. No podemos contemplarlo pasivamente. Conocerlo es realizarlo, vivir su perpetuo quehacer."
 
Quizá el lector no comprenda por qué insisto tanto en hablar de un libro tan olvidado como TENTATIVAS. Pero TENTATIVAS no sólo representa una larga época de mi vida (la de mi enclaustramiento) sino que contiene en síntesis, toda una poesía de mejor fortuna: la que yo daba entonces por marginal. Además, sólo después del fracaso de TENTATIVAS, era posible lo que más tarde aventuré.
 
Según mi primera idea, TENTATIVAS era un libro que no podía acabar sino con mi vida: "TENTATIVAS es un libro que no puede terminar nunca. Su lema es: "Atrévete a equivocarte." Si algún día dejamos de buscar y acabamos por no querer sino lo que ya somos, será señal de que estamos maduros para la muerte. La muerte no nos parecerá entonces horrible, porque no será un accidente que interrumpe nuestra vida (lo contrario que ella), sino un cumplimiento, un acto también vital. Pero, a pesar de todo, será señal de nuestro fin: Morimos cuando estamos satisfechos de nosotros mismos; cuanto la obra recobra sobre su autor y este pierde su plasticidad; cuando ya no podemos equivocarnos no por tanto vivir."
 
Pero en este proyecto (TENTATIVAS), por abierto que se pretendiera, había algo falso. Como había algo falso en mi trabajo de ingeniero sin vocación, y en mi postiza vida de burgués, y en mi actividad de escritor que no publicaba. Y contra este malestar, que yo trataba de domeñar con fórmulas intelectuales y voluntades goethianas de orden y acomodación, mi cuerpo dijo su palabra. Y caí enfermo, como a los doce años, sin que nadie supiera explicar cuál era mi enfermedad. Evidentemente, era de origen psíquico, aunque no lo pareciera. Pero eso no me salvó de tres meses de cama, con fiebre (siempre la fiebre) y de un derrumbamiento que daba por definitivo. Fue precisamente porque lo creía definitivo, y porque nunca he estado tan cerca de un suicidio, que quería bien planeado y no arrebatado, por lo que me decidí a publicar TENTATIVAS, que daba entonces por mi testamento.